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Para comprender lo que es hoy el Mercosur es necesario retrotraerse a los inicios del recorrido emprendido por los cuatro países que lo integran -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- que derivó en una acelerada marcha hacia la integración económica y el entendimiento político.
El Mercosur no es solamente un acuerdo económico. Desde su origen la motivación política de sus promotores estuvo clara. El entendimiento político fue el eje de las conversaciones entre el Mandatario Argentino, Raúl Alfonsín y el entonces Presidente electo de Brasil, Tancredo Neves, durante su visita a Buenos Aires a principios de 1985.
Este proyecto destinado a lograr que los dos países más grandes de América del Sur trabajaran juntos para crear un amplio espacio de democracia y de modernización económica, se plasmó en al "Declaración de Iguazú", suscrita por los Presidentes de los dos países -Raúl Alfonsín y José Sarney- el 30 de noviembre de 1985. En este documento las dos partes declaraban su permanente disposición a estrechar en forma creciente sus lazos de amistad y cooperación.
Tras la firma de esta declaración se decidió crear la "Comisión Mixta" integrada por representantes gubernamentales y sectores privados y presidida por los Ministros de Relaciones Exteriores de ambos países. Como resultado de los trabajos de la Comisión, el 29 de julio de 1986 se firmó el "Acta para la Integración Argentino-Brasileña"en la cual se estableció "El Programa de Integración y Cooperación Económica".
El 10 de diciembre de 1986 ambos gobiernos reafirmaron "la inquebrantable voluntad de las dos naciones de asegurar el éxito del Programa de Integración y Cooperación Económica", al suscribir el Acta de Amistad Argentino-Brasileña Democracia, Paz y Desarrollo",
Los principales instrumentos de esta primera etapa fueron los "Protocolos" que establecían los mecanismos para la desgravación arancelaria y la eliminación de medidas para-arancelarias, a partir de la inclusión de productos en listas comunes mutuamente convenidas.
Finalmente el 6 de julio de 1999 con la firma del "Acta de Buenos Aires", se decidió establecer un mercado común entre la República Argentina y la República Federativa del Brasil, que debería encontrarse conformado el 31 de diciembre de 1994.
El proyecto avanzó rápidamente y el valor del comercio bilateral tradicionalmente poco significativo, aumentó entre 1985 y 1990 en casi un 50%. A este aspecto cuantitativo del intercambio de productos primarios, se agregó el de los productos industrializados. Ante este panorama favorable, en enero de 1991, Argentina y Brasil redujeron sus aranceles. Además, sus respectivas ventajas comparativas y las posibilidades de complementariedad de ambas economías fueron factores que contribuyeron decisivamente a la evolución positiva del comercio.
Contrariamente a los pronósticos negativos de quienes se oponían a estos tratados entre Argentina y Brasil, la realidad demostró que las economías de los dos países, lejos de resultar negativamente competitivas entre sí, podían ser complementarias. Así fue que mientras nuestro vecino aportó un gran mercado de consumidores y una elevada capacidad industrial y tecnológica, la Argentina contribuyó con su relativa estabilidad macroeconómica, con una mano de otra calificada y con una producción agropecuaria y agroindustrial altamente desarrollada.
La dinámica del proceso iniciado en 1990 con la firma del Acta de Buenos Aires entre Argentina y Brasil se extendió, tan sólo un año después a Uruguay y Paraguay. En 1991 se iniciaron las negociaciones cuatripartitas que culminaron con la conformación del Mercado Común del Sur. El 26 de marzo los Presidentes de los cuatro países suscribieron el Tratado de Asunción que le dio origen y que fue aprobado sin oposición por los respectivos Parlamentos, entrando en vigor el 29 de noviembre de ese mismo año, es decir solamente ocho meses después de su firma.
El hecho de que los Congresos de los países miembros hayan aprobado el Tratado sin objeciones y en un tiempo relativamente breve, demuestra el alto grado de consenso político con que ha contado este proceso desde su nacimiento.
El 26 de marzo de 1991, en la ciudad de Asunción del Paraguay se firmó el "Tratado para la Constitución de un Mercado Común" entre la República Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay. Fue aprobado por el Congreso Nacional argentino el 15 de agosto del mismo año por Ley 23.81 y promulgado por el Poder Ejecutivo el 4 de septiembre siguiente.
El objetivo primordial del Tratado es la integración de los Estados Partes, a través de los siguientes mecanismos:
El fin último del proceso de integración económica convenida en el Tratado, es "promover el desarrollo con justicia social", mediante:
Es preciso destacar que tanto los objetivos primordiales como el fin último del Tratado deberán conseguirse teniendo como idea básica los principios de:
El Tratado debía tener una duración indefinida y la constitución definitiva del Mercado Común debía estar conformada el 31 de diciembre de 1994.
Durante el período de transición, que se extendió hasta el 31 de diciembre de 1994, las Partes adoptaron tres instrumentos básicos: un "Régimen General de Origen", un "sistema de Solución de Controversias" y un "Sistema de Cláusulas de Salvaguardias", todo ello con el objeto de facilitar la definitiva constitución de un Mercado Común".
En la Reunión del Consejo del Mercosur, de diciembre de 1994, se firmó el "Protocolo de Ouro Preto", que entró en vigor el 15 de diciembre de 1995.
Este instrumento modifica el Tratado de Asunción en lo relativo a la organización institucional, ya que los órganos establecidos en el mismo, lo fueron para el período de transición que concluyó el 31 de diciembre.
Los principales aspectos del "Protocolo" se refieren a:
A. Estructura institucional.
B. Personalidad jurídica del Mercosur.
C. Normativa del Mercosur y su incorporación a la legislación interna.
D. Otras disposiciones.
La estructura institucional del Mercosur es relativamente sencilla. Existen seis órganos principales de coordinación intergubernamental, definidos en el Protocolo Ouro Preto, suscripto el 17 de diciembre de 1994, que introduce algunas modificaciones a la estructura inicial prevista en el Tratado de Asunción.
Las decisiones en los órganos intergubernamentales, anteriormente enumerados, se toman por consenso.
El Mercosur tiene personería jurídica de derecho internacional a partir del 1º de enero de 1995. Su titularidad es ejercida por el Consejo del Mercado Común (CMC) que, en tanto órgano político quedó facultado para negociar y firmar acuerdos en nombre del Mercosur con terceros países y otros bloques económicos, así como pronunciarse con una voz única en los foros internacionales.
El "Protocolo" enumera las fuentes jurídicas del Mercosur, que son el Tratado de Asunción, todos los Protocolos e instrumentos adicionales y las normas emanadas del CMS, de GMC y de la CCM.
El "Protocolo" incluye una disposición sobre el compromiso de los Estados Parte de asegurar el cumplimiento de la normativa en sus respectivos territorios.
Para incorporar esta normativa a los Estados Parte, se ha establecido un mecanismo de publicidad en el "Boletín Oficial del Mercosur" y en los diarios oficiales de los Países Miembros.
Cabe mencionar que el Mercosur cuenta con un mecanismo de Solución de Controversias entre los Estados Parte, contenido en el Protocolo de Brasilia de diciembre de 1991, que contempla la recurrencia en última instancia a tribunales arbitrales.
Sin perjuicio de ello se aprobó un Anexo al "Protocolo de Ouro Preto" -que forma parte de él- que regula un procedimiento por reclamos de los Estados o de los particulares ante la CCM, para los casos de incumplimientos de la normativa del Mercosur. Este procedimiento constituye un proceso administrativo, cuya intención es la de dirimir diferencias que no tienen "prima facie" una entidad tal que justifique recurrir al sistema del Protocolo de Brasilia.
En otro orden de cosas, el "Protocolo de Ouro Preto" dispone que el presupuesto de la Secretaría Administrativa sea financiado en partes iguales con aportes de los Estados,
El Mercosur se asienta en un territorio de aproximadamente 12 millones de km², una superficie que cuadruplica el área de la Unión Europea; tiene soberanía sobre una gran variedad de recursos naturales, desde el Ecuador hasta la Antártida; cuenta con 200 millones de habitantes; genera un producto bruto interno que excede el billón de dólares (aproximadamente 150 billones de pesetas); y concentra más del 54% del PBI de América Latina.
Además de destacar estas ventajas comparativas, es importante añadir que:
Todos estos factores otorgan a la región un enorme atractivo para la radicación de inversiones en todos los sectores de la economía.
A esta estructura potencialmente inmensa debemos sumarle los aportes de otros dos países: Chile y Bolivia, unidos al Mercosur por acuerdos de asociación. Asimismo es importante tomar en cuenta que se están llevando a cabo negociaciones con los países del Pacto Andino, que agrupa a Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; con México en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración; con los países centroamericanos; con Canadá y a nivel continental, para la conformación de Alca.
Desde el punto de vista del intercambio el Tratado de Asunción señaló como objetivos básicos la liberalización comercial intrarregional, el establecimiento de una política comercial común, la coordinación de políticas para asegurar condiciones adecuadas de competencia y la armonización de legislaciones.
Ya durante el período de transición -1991/1994- la respuesta de los operadores económicos fue contundente por cuanto el comercio intrarregional pasó de 5.100 millones de dólares, a cerca de 12.000 millones de dólares en tan sólo cuatro años.
Una Zona de Libre Comercio quedó constituida el 1º de enero de 1995, al finalizar el programa de desgravación progresiva, lineal y automática. El comercio entre los Estados Parte quedó liberalizado a partir de esa fecha para la casi totalidad de los bienes, si bien algunos rubros quedaron sujetos a un programa de liberalización más prolongado en virtud del régimen de adecuación final a la Unión Aduanera, hasta 1999 -para Brasil y Argentina- y hasta el 2000 para Uruguay y Paraguay. Asimismo el sector azucarero y el automotriz tienen regímenes especiales previendo su liberalización plena en los años 2001 y 2000 respectivamente.
El perfeccionamiento del Mercosur como Zona de Libre Comercio requiere el seguimiento y desmantelamiento de aquellas restricciones no arancelarias que obstaculizan el comercio.
También es necesaria la armonización o eliminación de las políticas públicas que distorsionen la competitividad de las empresas de los Estados Parte, según sean declaradas compatibles o no, con el funcionamiento de la Unión Aduanera. Asimismo, para asegurar el efectivo funcionamiento del mercado ampliado, es preciso impedir las conductas anticompetitivas de empresas privadas, tales como los acuerdos que limitan, restringen o distorsionan la competencia y los abusos en los casos de posición dominante.
Con la entrada en vigencia del arancel externo común para la casi totalidad de la nomenclatura arancelaria, el Mercosur quedó constituido como Unión Aduanera a partir del 1º de enero de 1995, con alicuotas fijadas entre el 0% y 20%.
Se acordó que un reducido grupo de ítems convergirá al arancel externo común en el año 2001 (bienes de capital) y en el 2006 (informática y telecomunicaciones). Estos tendrán un régimen de origen siguiendo la regla general de salto de posición arancelaria y habrá requisitos específicos para productos del sector químico, de telecomunicaciones y para algunos productos siderúrgicos.
La política comercial de los cuatro Estados Parte comprende un mecanismo común para la defensa contra prácticas desleales de comercio de terceros países y una política común de salvaguardias que son plenamente compatibles con la Organización Mundial del Comercio.
También fue consensuado un régimen de estímulos a las exportaciones a extra-zona, tales como el financiamiento de exportaciones de bienes de capital a largo plazo, la devolución de impuestos indirectos, y para determinados casos draw-back y admisión temporaria.
Las mercaderías provenientes de las Zonas Francas (comerciales o industriales), zonas de procesamiento de exportaciones y áreas aduaneras especiales, son consideradas como de extra-zona y deberán pagar el arancel externo común o el nacional, si dicha mercadería estuviera en la lista de excepciones.
Como se ha visto en los órganos del Mercosur están representados solamente los cuatro países miembros. Sin embargo Bolivia y Chile, que hoy están asociados, han sido invitados a participar desde las primeras cumbres presidenciales y han estado presentes como observadores en reuniones del Grupo Mercado Común. En la reunión del Consejo celebrada en diciembre pasado en Montevideo, se decidió que Chile participe en el mecanismo de consulta y concertación política, así como en los foros negociadores del Mercosur.
Vemos así que Bolivia y Chile, países vecinos a los miembros del Mercosur, han acompañado el proceso de integración de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay desde sus inicios, en calidad de observadores.
Chile fue el primer país que firmó un acuerdo de complementación económica con el Mercosur, el 25 de junio de 1996, tras dos años de negociación y que entró en vigor el 1º de octubre de ese año. El acuerdo prevé la liberalización recíproca del comercio para bienes, capitales y servicios en un plazo de ocho años, se exceptúa de este plazo a algunos "productos sensibles". El programa de reducciones arancelarias comenzó a aplicarse en octubre de 1997, de modo que el Mercosur y Chile constituirán una zona de libre comercio en el año 2005, fecha en que se habrá completado también la unión aduanera del Mercosur.
Dado que los costes de producción de determinados productos agrícolas, como arroz, maíz y trigo, son más elevados que los del Mercosur, los productores chilenos pidieron un período de adaptación más largo. Chile no participará en la unión aduanera porque tiene un arancel externo unificado del 11%.
El interés de Chile en el Mercosur es de carácter estratégico y económico. El Mercosur es un mercado de creciente importancia para Chile. En 1996, un 9,4% de sus importaciones provenían del Mercosur, al que dirigió un 11,4% de sus exportaciones. Más importante aún es la relevancia del Mercosur como destino de las inversiones chilenas. Debemos tener en cuenta que los cuatro países miembros concentran más del 70% de esos recursos.
La reciente incorporación de Chile como miembro asociado aporta también, como en todo acuerdo, ciertas ventajas para la otra parte. El ingreso de un socio política y económicamente estable, incrementa la presencia del Mercosur en los foros regionales e internacionales. En este sentido, el acuerdo generará nuevas oportunidades de comercio e inversiones y fortalecerá la capacidad negociadora del Mercosur dentro y fuera de la región. Asimismo, no sólo amplía las posibilidades de exportación a un país vecino, sino que también facilita el acceso a nuevos mercados en la región Asia-Pacífico.
Unos meses más tarde de la suscripción del acuerdo con Chile, precisamente el 17 de diciembre de 1996, en la cumbre presidencial que tuvo lugar en la ciudad brasileña de Fortaleza, el Mercosur suscribió con Bolivia un Acuerdo de Complementación Económica, que entró en vigor el 28 de febrero de 1997. El acuerdo es similar al de Chile y prevé la liberalización comercial en un plazo de diez años.
Bolivia tiene tradicionalmente una estrecha vinculación política y económica con el Mercosur. En la década de los sesenta, fue miembro fundador de la Iniciativa de la Cuenca del Plata y tiene un alto grado de vinculación económica, en términos de comercio e inversión, con los países vecinos. Desde el punto de vista de Bolivia, la integración al Mercosur le facilitará el acceso al mar y se beneficiará con las numerosas iniciativas de infraestructura de la región, tales como los proyectos de hidrovía, transporte y gasoductos.
Después de la experiencia positiva de los acuerdos suscriptos con Chile y Bolivia se intensificó el acercamiento con la Comunidad Andina. Las negociaciones culminaron con la firma en Buenos Aires, el 16 de abril de 1998, del Acuerdo Marco para la Creación de la Zona de Libre Comercio, a partir del año 2000.
El convenio Mercosur - Comunidad Andina prevé la creación de una comisión negociadora entre ambas partes, encargada de negociar un Acuerdo de preferencias arancelarias sobre la base del patrimonio histórico y que podrá incluir productos nuevos.
Si bien en el Acuerdo firmado entre el Mercosur y la Comunidad Andina, las partes se comprometen a alcanzar objetivos económicos, no debemos dejar de remarcar los aspectos políticos del mismo, ya que también se manifiestan dispuestas a procurar la coordinación de posiciones en el proceso de integración hemisférica y en las negociaciones que se lleven a cabo en foros multilaterales.
La apertura del Mercosur no se limita a los países vecinos. En oportunidad de realizarse la II Cumbre de las Américas, en Santiago de Chile, en abril pasado, los países del Mercosur y de América Central, firmaron el "Acuerdo Marco de Comercio e Inversión", destinado a profundizar el comercio, favorecer el desarrollo, fortalecer la cooperación, incentivar las inversiones e impulsar mecanismos de promoción y protección de dichas inversiones.
Sin duda, el ejercicio resulta de gran importancia para las partes comprendidas en el mismo. Esto no sólo es válido para los países latinoamericanos y del Caribe, sino que lo mismo puede decirse para los Estados Unidos.
La II Cumbre concluyó con la firma de la Declaración de Santiago, un documento de cinco páginas, en el que los mandatarios de los treinta y cuatro países participantes, expresaron su confianza en el Alca (Área de Libre Comercio para las Américas) y se comprometieron a crear un mercado desde Alaska a Tierra del Fuego, antes del año 2005.
En la Declaración los Estados firmantes se comprometieron a trabajar en aras de la integración continental, como mecanismo necesario para alcanzar un mejor desarrollo y superar los problemas de las regiones más desfavorecidas de los respectivos países, respetando las normas de la Organización Mundial del Comercio. Asimismo los gobernantes americanos reafirmaron su decisión de extremar esfuerzos para combatir la pobreza, la corrupción y el crimen organizado; proteger el medio ambiente; modernizar la justicia y adoptar una estrategia antidroga única para todo el continente.
Desde un punto de vista formal, las relaciones entre el Mercosur y la Unión Europea se rigen por el Acuerdo Marco Interregional de Cooperación, firmado en Madrid, el 15 de diciembre de 1995, por los quince miembros de la Unión Europea y los cuatro países del Cono Sur, que formaliza el diálogo político y sienta las bases para la formación de una zona de libre comercio.
Es decir que, desde la firma del acuerdo marco interregional, las relaciones entre la Unión Europea y el Mercosur se han caracterizado por permitir un diálogo político consolidado en diferentes niveles, incluyendo el inicio de conversaciones sobre el progresivo desmantelamiento de las barreras arancelarias.
En este punto conviene aclarar que se han realizado numerosas reuniones entre ambos bloques, en las que los temas políticos parecen avanzar sin mayores tropiezos. Sin embargo en el campo económico las cosas no son tan fáciles.
En la actualidad se lleva a cabo en el seno de la Unión Europea, un replanteamiento de esta relación, hecho que demuestra que aún hay que vencer numerosos obstáculos sectoriales y estructurales para poder alcanzar un nuevo acuerdo de asociación, siendo el sector agrícola el que mayores dificultades presenta.
Según algunas estimaciones realizadas por la Comisión Europea, los futuros acuerdos con Mercosur,. incidirían fuertemente sobre en la Política Agrícola Común (PAC) y supondrían un gasto adicional de aproximadamente 14.300 millones de Euros anuales, para la Unión Europea.
Este análisis fue contrastado por el Vicepresidente de la Comisión Europea, Manuel Marín, que llegó a la conclusión de que sólo un 13,9% de los intercambios comerciales son considerados productos sensibles y de ellos, menos del 2% afectaría negativamente los intereses comunitarios. Por el contrario, en determinadas ramas de la industria (automóviles, química, informática) y en el sector de servicios, se podrían obtener amplios beneficios para las compañías europeas.
Todo lo dicho nos lleva a la conclusión de que, aunque existe un consenso básico en la Unión Europea sobre la oportunidad de incrementar su vinculación con el Mercosur, la perspectiva de un mayor acceso al mercado europeo de los productos agrícolas altamente competitivos, como pueden ser el azúcar, la carne vacuna, los cereales, la fruta, la soja y el vino, perjudicaría los intereses de algunos grupos que se resisten a las negociaciones.
Desde la perspectiva del Mercosur, por otra parte, los países miembros han enfatizado que esperan una apertura total del comercio. No obstante ello debe también tenerse en cuenta que algunos sectores, como el de servicios y de bienes de capital, tienen ciertas reservas respecto a una liberalización total.
Por el momento se espera que el panorama sobre el futuro de las negociaciones se vaya aclarando antes de la Primera Cumbre Unión Europea-América Latina-Caribe, que se celebrará el 28 y 29 de junio de este año, en Río de Janeiro. Sin duda, en vistas a esta reunión, el tema Mercosur despierta una gran expectativa y mantiene la atención de todos los gobiernos involucrados sobre la posición que adoptarán finalmente los quince respecto al mandato de negociación.
Sin embargo más allá de estas consideraciones y de las dificultades que puedan trabar los futuros acuerdos, es indudable la importancia de los intereses que vinculan a la Unión Europea con el Mercosur.
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay generan más de la mitad del PIB regional. En 1997 un 52% de las exportaciones de la Unión Europea a América Latina se destinaron al Mercosur, y en él se originaron el 49% de las importaciones europeas procedentes de toda la región. Desde la perspectiva del Mercosur, por otra parte, la Unión Europea es actualmente el mayor socio comercial, siendo, ese mismo año, el destino de un 23,1% de sus exportaciones y el origen de un 26% de sus importaciones, convirtiéndose en el primer socio comercial del Mercosur, seguida por Estados Unidos.
A diferencia de la tendencia a la baja, en la participación comunitaria en el comercio del conjunto de América Latina, la Unión Europea ha incrementado significativamente su participación en las importaciones del Mercosur durante los años noventa y ha mantenido relativamente estable su participación en el comercio total del bloque comercial.
En lo que respecta al balance comercial, se debe señalar que en 1997, Europa registró un superávit de más de 7.000 millones de dólares con el Mercosur, cifra que representa el 60% del superávit comercial de la Unión Europea con América Latina. Este creciente superávit ha revertido la situación de los años ochenta, en la que los países que hoy pertenecen a la Unión Europea registraron un déficit promedio de 5.900 millones de dólares en su intercambio con los países que hoy componen el Mercosur.
Esta evolución del comercio subregional está fuertemente determinada por los socios más grandes del Mercosur, es decir: Argentina y Brasil. La evolución del comercio de Argentina con la Unión Europea es significativa a este respecto. Después de registrar un superávit en su comercio con la Comunidad durante los años ochenta, a partir de 1993 se invirtió la tendencia. La importancia de este déficit para Argentina surge del hecho de que el comercio con la Unión Europea representó en 1997, un tercio de su intercambio total (excluyendo el comercio intra-Mercosur).
Resumiendo se puede afirmar que a pesar de las dificultades señaladas, la iniciativa de crear una asociación interregional se basa en relaciones económicas cada vez más estrechas, una herencia cultural común y modelos de integración similares. Para los intereses de la Unión Europea, el Mercosur es uno de los mercados más dinámicos para sus exportaciones, que ofrece a Europa un considerable potencial de crecimiento en sectores de alto valor agregado, como bienes de capital y de consumo, automóviles y servicios.
Al participar con una cuarta parte en sus importaciones y exportaciones, la Unión Europea ocupa el primer rango en el comercio del Mercosur y desde 1996 es también su primer inverso, por delante de Estados Unidos y Asia. Teniendo en cuenta la creciente presencia de empresas europeas en el Mercosur, un acuerdo de asociación, podría conllevar una serie de beneficios para Europa, tanto en lo que hace al comercio y a las inversiones, como en materia de integración en múltiples sectores:
Para los intereses del Mercosur, un acuerdo de libre comercio con la Unión, significaría en primer lugar, una mayor apertura del mercado europeo para sus productos agropecuarios y pesqueros, que representan la mitad de sus ventas totales a esta región. La liberalización del mercado agrícola europeo para las importaciones del Mercosur contribuiría asimismo, a reducir el elevado déficit comercial que mantiene la agrupación desde 1993 con la Unión Europea. Cabe recordar que el peso actual del Mercosur en el comercio extrarregional comunitario, es mínimo: aunque dentro de Iberoamérica acapara más de la mitad de los intercambios de la Unión, el Mercosur representó en 1997 tan sólo el 2,9% en su comercio total, un valor similar al grupo de los 71 Estados de África, del Caribe y del Pacífico (ACP).
Partiendo de esta situación, se advierte que la apertura económica del Mercosur ha provocado en los cuatro países que lo integran un boom de importaciones europeas de alto valor agregado, lo cual ha originado grandes desequilibrios en sus respectivas balanzas de pago. Por ello, lo que el Mercosur espera de un acuerdo interregional es, entre otros aspectos, una mayor reciprocidad y paralelismo en la apertura económica y la disminución de la actual asimetría en las relaciones comerciales.
|
DATOS GENERALES |
UE |
MERCOSUR |
|
Población (1998, en millones) |
375 |
208 |
|
PIB (miles de mill. dólares) |
8.094 |
1.152 |
|
Ingreso pormedio per cápita (dólares) |
21.658 |
5.554 |
Consumo Privado (1995, en miles de mill. de dólares) |
5.029 | 675 |
DATOS DE COMERCIO |
||
|
Exportaciones Totales (miles de millones de dólares) Participación en exportaciones mundiales % |
2.092 37,8 |
83 1,5 |
|
Importaciones Totales (miles de millones de dólares) Participación en importaciones mundiales % |
1.973 35,1 |
105 1,9 |
|
CIFRAS DE INVERSIÓN |
||
|
Inversión Extranjera directa-captada (miles de mill. de dólares) |
108 |
23 |
|
Inversión Extranjera directa-emitida (miles de mill. de dólares) |
196 |
2 |
(*) Las cifras presentadas se refieren al año de 1997 a menos que se indique lo contrario.
Fuente: Informe del IRELA
Los sitios en Internet referidos al Mercosur se cuentan por miles. Sin embargo, los más representativos son los establecidos por los Gobiernos de los Estados miembros. en consecuencia, sugerimos consultar los siguientes:
Mercosur
www.mercosur.org
Cámara de Comercio del Mercosur
Email:
mercosur@infovia.com.ar
BRASIL - Mercosul Internet Business
http://www.ams.com.br/mercosul
Instituto para la Integración de América Latina
- INTAL
http://www.iadb.org/intal/cdi.htm
Consejo Argentino para las Relaciones
Internacionales - CARI
http://www.intr.net/mercosur/
Red Académica del Uruguay - RAU
http://www.rau.edu.uy/mercosur/
Ministerio de Economía de la República
Argentina
http://www.mecon.ar/inver/mercosur.htm
Boletín de Integración Latinoamericana -
ITAMARATY
http://www.mre.gov.br/getec/webgetec/bila/lista.htm
Mercosur en la Cancillería
http://www.mrecic.gov.ar/comercio/pagcom.html
Acuerdo Mercosur-Chile
http://www.direcon.com/acuerdos/mercosur/
Mercosur en Inglés
http://www.sice.oas.org/trade/mrcsr/MRCSRTOC.stm
Enlace Documental Mercosur - Unión
Europea
http://www.eurosur.org/eurOsur
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